Subversive sound


Arte sonoro

Marginal en su origen, fruto de investigaciones a menudo autodidactas, el arte sonoro conoce hoy un mayor desarrollo y sus prácticas se diversifican: instalaciones site-specific, performances, objetos, lutheria diy (do it yourself), paisajes, ambientes y radio-arte, son algunas de sus formas. La escritura y la partitura no están en el centro ni son esenciales en estas nuevas obras. Sin embargo, esas búsquedas influencian a los compositores que trabajan con la notación musical. El diálogo y los puentes están abiertos entre ambas maneras de jugar con los sonidos.

El arte sonoro llega cuando el sonido se desconecta del tiempo musical.

En el caso de músicas contemporáneas atemáticas e impredecibles, se trata de “eventos sonoros” que entraman el hilo del tiempo. Los contrastes son siempre marcadores de la acción. Aún en el caso de músicas repetitivas, minimalistas, y también texturales, cuando los parámetros sonoros son alisados al máximo llegando a resultados casi hipnóticos, el tiempo en marcha sigue siendo por esencia el soporte de la forma. Cada obra desarrolla sus relieves propios, apreciables únicamente bajo el efecto del factor tiempo. La música es móvil: sus materiales se modifican permanentemente a medida que avanza sobre la línea temporal. La estructura de la obra, su esqueleto, es la sucesión de sus mutaciones, inseparable del tiempo en acción.

Sin embargo, el siglo XX es la historia de las transgresiones. Romper los marcos, denegar las convenciones, pulverizar las expectativas para ceder el lugar a territorios de la imaginación vírgenes: los artistas y compositores buscan un más allá, siempre más lejos, inaudito.

La exploración del sonido en sí, liberada de los límites temporales, es un objeto de investigaciones recurrente. El tiempo musical se suspende, quedando fuera del juego.

A veces, los artistas juegan simplemente con los fenómenos acústicos del mundo cotidiano, llamando la atención sobre el fondo sonoro olvidado o denegado de los lugares que atravesamos. Haciéndolos poéticos. Demuestran que los ruidos ambientales son materiales fértiles para la imaginación. El mundo cotidiano se mestiza entonces con el imaginario de cada uno.

Lo que suena provocativo se ha convertido en realidad. Los sonidos concretos han penetrado y se han instalado en la esfera musical. Considerados en lo cotidiano como daños colaterales de nuestra época consumista, estos deshechos invisibles y molestos se convierten en sonido-ruido bajo la batuta del futurista.


Sound art

Marginal in origin, the result of often self-taught research, sound art is undergoing further development today and its practices diversify: site-specific installations, performances, objects, lutheria diy (do it yourself), landscapes, environments and radio-art , are some of its forms. Writing and sheet music are not at the center nor are they essential in these new works. However, those searches influence composers who work with musical notation. Dialogue and bridges are open between both ways of playing with sounds.

Sound art comes when sound is disconnected from musical time.

In the case of contemporary, athematic and unpredictable music, these are “sound events” that entwine the thread of time. Contrasts are always markers of action. Even in the case of repetitive, minimalist, and also textural music, when the sound parameters are smoothed to the maximum, reaching almost hypnotic results, running time remains essentially the support of the form. Each work develops its own reliefs, appreciated only under the effect of the time factor. Music is mobile: its materials are permanently modified as it progresses over the timeline. The structure of the work, its skeleton, is the succession of its mutations, inseparable from time in action.

However, the 20th century is the history of transgressions. Break the frames, deny the conventions, pulverize the expectations to give way to virgin imagination territories: the artists and composers look for a beyond, always further, unheard of.

The exploration of sound itself, freed from time limits, is a recurring subject of research. The musical time is suspended, being out of the game.

Sometimes, artists simply play with the acoustic phenomena of the everyday world, drawing attention to the forgotten or denied sound background of the places we pass through. Making them poetic. They show that environmental noises are fertile materials for the imagination. The everyday world is then mixed with the imaginary of each one.

What sounds provocative has become reality. Concrete sounds have penetrated and settled in the musical sphere. Considered in everyday life as collateral damage of our consumerist era, these invisible and annoying debris become sound-noise under the futurist’s baton.


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